EL PILAR DE LA MOLA

Situada en el este de la isla, en el punto más alto de Formentera, El Pilar de la Mola es un pequeño pueblo famoso por el mercadillo hippie, por su faro y los altos acantilados que ofrecen un magnífico panorama.

El Pilar de la Mola es una pequeña localidad situada en la parte este de la isla, en el punto más alto, a casi 10 kilómetros de Sant Ferran. El único núcleo habitado de la zona de La Mola es el pueblecito de El Pilar, formado por unas treinta casas dispuestas entorno a la iglesia parroquial, un antiguo edificio del siglo XVIII.

El movimiento hippie invadió pacíficamente estas zonas en los años 60 y fue en este lugar que estuvieron Bob Dylan y otros personajes históricos que han pisado la tierra de Formentera.

Uno de sus mayores atractivos es el mercadillo hippie que, en verano, puede visitarse dos veces a la semana, el miércoles y el domingo, desde las 16 de la tarde, y que atrae a personas de toda la isla. Son casi cincuenta puestos, todos ellos de artesanos de la isla, algunos de los cuales se establecieron en Formentera allá en los 60’. Aquí se puede encontrar una amplia gama de joyas, bisutería, bolsos, pinturas, cerámicas, ropa y tantísimos productos creados con materiales naturales, desde la madera a la piedra, del cuero a la plata.

Éste es un mercadillo más variado respecto al de Es Pujols y además cuenta con la exhibición frecuente de grupos musicales locales en la plaza central a mosaico, formada por tantísimos ladrillos de diversas formas y colores, que dibujan en el centro una paloma de la paz.

Otra de las atracciones de esta localidad es el faro, situado sobre el acantilado de 200 metros de altitud, desde el que se puede disfrutar de unas vistas asombrosas y de un vertiginoso saliente sobre el mar. Después de haber visitado el faro se puede hacer una pausa y parar en el bar, situado a pocos metros, donde se pueden degustar embutidos y quesos de la zona.

Al lado del faro hay una lápida conmemorativa en honor del escritor Julio Verne que ha ambientado aquí su romance “Héctor Servadac”, escrito en 1877 y que describe este lugar como “el fin del mundo”.

Encontrándose en el punto más oriental de Formentera, sugerimos venir aquí a contemplar el amanecer. El increíble espectáculo del alba que desde aquí se puede observar no hará lamentar el sueño perdido.

La zona del faro de la Mola es además también una importante zona natural y geológica. Si continuamos más allá del Pilar nos encontramos con el Molí Vell, un antiguo molino de viento, usado para macerar las grandes cantidades de trigo que eran cultivadas en la isla. Además hoy está custodiado por un miembro de la familia que durante numerosas generaciones lo ha gestionado.

Construido hace más de dos siglos, precisamente en el 1778, período en el que la isla comenzaba a ser repoblada después de varios años de abandono. Éste es el único molino de las islas Pitiusas, o Ibiza y Formentera, aún en funcionamiento.

La Mola es seguramente uno de los pueblos más tranquilos, dado que está bastante alejado de los principales centros turísticos y playas más frecuentadas. En compensación, en La Mola podemos encontrar óptimos restaurantes entre los cuales, la Pequeña Isla que ofrece platos típicos y el Mirador que cuenta con magníficas vistas.

El 24 de junio en el Pilar de la Mola tiene lugar la fiesta de San Juan con sus tradicionales hogueras, mientras el 12 de octubre se celebra la fiesta de Nuestra Señora del Pilar.

“Un viaje se vive tres veces:

al soñarlo,

al vivirlo y

al recordarlo. “

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