HISTORIA DE FORMENTERA

La historia de Formentera: ¡desde la antigüedad hasta hoy, pasando entre piratas e hippies!

Reconstruir la historia de Formentera, los acontecimientos que la vieron como protagonista y los pueblos que la han habitado es una tarea bastante difícil. De hecho, son muy pocos los testimonios tangibles y comprobados que reconstruyen fielmente la historia de este pedazo de tierra.

Edad Antigua

ca na costa formentera

Sepulcro megalítico de Ca Na Costa

Traza concreta de uno de los primeros asentamientos es el sepulcro megalítico de Ca Na Costa. Situado en la carretera que desde Es Pujols conduce al puerto de La Savina, fue descubierto hace sólo unas décadas, precisamente en 1974. Signo de una primera civilización de la isla, se trata de un sitio de entierro múltiple, quizás el más grande de todas las Baleares.

Fechado entre 1900 a.C. y 1600 a.C. tiene una planta circular y contiene una cámara funeraria delimitada por 3 círculos de piedra. Desafortunadamente, el clima y el tiempo han dañado gravemente este antiguo lugar, y lo que queda ahora son sólo unos pocos restos.

Posteriormente, en el 654 a.C., las poblaciones de Fenicios y Cartagineses establecieron en Ibiza una gran colonia que se convertiría en una de las más influyentes de todo el mar Mediterráneo, pero, por desgracia, nada se sabe del paso de estos pueblos en la cercana isla de Formentera. La única certeza de esa época es que fueron precisamente ellos los que dieron el nombre de Islas Pitiusas, que significa “islas de los pinos”, a Ibiza y Formentera. La presencia masiva de estos arbustos en ambas islas afectó tanto a los habitantes de la época que acuñaron el nombre colectivo.

Desde entonces, se han perdido las huellas de los pueblos o los pequeños asentamientos humanos que habitaron la isla. Testimonio posterior a aquel período es, pues, el paso de los Romanos que construyeron el Castellum de Can Blai datable entre los siglos III y IV.

castellum romano can blai

Restos del Castellum de Can Blai

Ubicado a lo largo de la carretera que une La Savina con La Mola, alrededor del km. 10, aquí también nos encontramos frente a algunos restos arqueológicos. Se pueden admirar partes de los muros perimetrales y las ruinas de las 5 torres de vigilancia que antiguamente servían como puestos de guardia. Por su planimetría se ha comparado con edificios similares situados en Rumanía, Siria, Túnez y Palestina, todas ellas zonas fronterizas con el Imperio Romano.

Los últimos estudios, a finales de los años ochenta, revelaron que la construcción probablemente estaba destinada a uso privado y servía para albergar temporalmente a los habitantes de las poblaciones de las islas vecinas. El sitio fue declarado bien de interés cultural en 1994.

También se atribuye a los Romanos el nombre Formentera, cuyo origen proviene de la palabra latina “Frumentaria”, es decir, isla del trigo, por la gran cantidad de trigo presente.

Edad medieval

Abandonada por los Romanos, después de la caída del Imperio, Formentera no tuvo una dominación estable y una población homogénenea. Durante mucho tiempo se perdieron los rastros, hasta que cayó bajo el control de los Moros: fue aquí donde conoció siglos de notable prosperidad.

En efecto, el arte de construir muros de piedra seca se atribuye a esta población. Construidos sólo con la ayuda de piedras locales hábilmente superpuestas, han sido capaces de resistir durante siglos y siguen siendo hoy un rasgo distintivo de la arquitectura autóctona.
Estas cercas, de los más diferentes tamaños (extendidas exclusivamente en longitud y nunca en altura), tenían múltiples funciones: desde la delimitación del territorio hasta la separación de zonas destinadas a usos diferentes. La gran peculiaridad radica en el hecho de que, para erigir uno, no se utilizan ni barro ni otros materiales aglutinantes.

En 1200 el ejército catalán expulsó a los Moros y en 1235 la isla fue incorporada al Reino de Aragón por el rey Jaume I. Posteriormente, en 1256, Jaume II instituyó el Reino de Mallorca, que tuvo una corta vida. Después de menos de 100 años, la isla volvió a formar parte del Reino de Aragón. Fue solo en 1469, con el matrimonio entre Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, que se sentaron las bases para la unificación de las tierras de España.

Edad Moderna

Torre Des Garroveret Formentera

Torre Des Garroveret

Un gran acontecimiento histórico contribuyó en los años inmediatamente posteriores a oscurecer la vida de la pequeña isla. Cuando, en 1492, Cristóbal Colón descubrió América, el gran tráfico de mercancías y de negocios que giraba en torno al Mediterráneo se redujo sustancialmente. Todo el interés de la corona de España se desvió inevitablemente hacia el nuevo continente y las nacientes colonias al otro lado del océano. Formentera fue, por lo tanto, olvidada y los pocos habitantes quedaron a merced de los piratas.

Sólo en el siglo XVIII la población de Ibiza comenzó a interesarse de nuevo por la hermana menor Formentera. Fue en este período que una repoblación radical permitió a la isla construir una verdadera identidad, hecha no sólo de agricultura y pesca, sino también de un tejido social que se iba consolidando progresivamente gracias a las crecientes interacciones entre los habitantes.

A esta época se remontan los primeros bailes y cantos tradicionales que, como en cualquier cultura, cuentan historias antiguas destinadas a no olvidar los orígenes del lugar y su gente. Estas pequeñas manifestaciones se desarrollaban en casas particulares o, más frecuentemente, fuera de la iglesia durante los días de fiesta. Es particular el hecho de que, movimientos y costumbres no son atribuibles a las tradiciones establecidas en las islas vecinas.

Aquí surge, sobre todo, una estratificación de historias y costumbres que se deben a los turbulentos acontecimientos de la isla y de sus habitantes. Aún hoy se pueden admirar grupos de danza tradicionales que se presentan durante las principales fiestas de la isla: Sant Ferran el 30 de mayo, Sant Joan el 24 de junio, Virgen del Carmen el 16 de julio, Sant Jaume el 25 de julio, Virgen de las Nieves el 5 de agosto, Virgen del Pilar el 12 de octubre y Sant Francesc el 3 de diciembre.

Edad contemporánea

Pero es, sin duda, desde los años 70 de nuestro siglo que Formentera adquiere características y peculiaridades más modernas. La llegada de los hippies, llamados por los nativos “peludos”, hizo de esta isla el destino preferido para cualquiera que buscara un lugar aún virgen y salvaje. Los caminos de tierra y la falta de energía eléctrica permitían vivir de manera sencilla y en contacto con la naturaleza.

Aquí llegaban jóvenes de todas las latitudes, consumidos por las nuevas drogas sintéticas o santones en busca de su identidad perdida. Aún hoy, en el Fonda Pepe, histórico encuentro hippy situado en Sant Ferran, se puede saborear esa atmósfera libre y sosegada que hace de Formentera el último paraíso del Mediterráneo.

Hemos llegado al final de este largo excursus sobre la historia de Formentera. No sabemos qué deparará el futuro para la isla, pero estamos seguros de que su magia seguirá siendo única.

«Un viaje se vive tres veces:

al soñarlo,

al vivirlo y

al recordarlo. «

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