HISTORIA DE FORMENTERA

En la isla de Formentera, con el trascurso de los siglos, se han sucedido numerosos asentamientos de diversos pueblos colonizadores cuyas huellas aún están presentes.

Formentera ha sido habitada por el hombre desde la antigüedad, como resulta testimoniado por el sepulcro megalítico de Ca Na Costa del siglo XVI a.C. junto al lago Estany Pudent y por las ruinas encontradas en la zona de Cap de Barbaria, de varios pueblos megalíticos. Este hallazgo arqueológico, que viene descubierto solo hace algo más de 30 años, precisamente en el 1974, ha sido una gran aportación para la historia de la isla dado que, hasta ahora se pensaba que los colonizadores más antiguos eran de época púnica.
Todavía, la inexistencia de este tipo de construcciones megalíticas en la adyacente isla de Ibiza, induce a pensar que, probablemente, en aquel tiempo, Formentera tuviese una población más numerosa, hipótesis sin embargo difícilmente comprensible dado que Ibiza cuenta con una superficie mucho mayor.

Posteriormente llegaron los Griegos, que llamaban a Ibiza y Formentera las “Pitiusas”, que significa ricas de pinos, y después los Cartagineses, de los cuales han quedado pocos restos.

Sobre el 300 d.C. en la isla tuvo lugar un asentamiento romano como indica el Castillo de Can Pins, conocido también Castellum romano de Can Blai, una fortaleza militar construida con fines defensivos, de la que sólo queda la base. En sus orígenes el castillo, teniendo forma cuadrangular, contaba con cinco torres de defensa, una en cada ángulo, orientadas según los puntos cardinales mientras la quinta protegía la puerta de acceso. Está situado al Km 10 de la carretera que va de La Savina a La Mola.

El nombre Formentera se atribuye a los Romanos, siendo el origen la palabra latina “Frumentaria”, es decir, isla del trigo, por la grande cantidad de trigo que ofrecía.

Abandonada por los Romanos, tras la caída del Imperio, Formentera no tuvo una población homogénea y una dominación estable durante un largo período, hasta que cayó bajo el control de los Árabes, gracias a los cuales conoció siglos de gran prosperidad.

Después de la expulsión de los Árabes de las Baleares por el ejército catalán, en el 1235, la isla quedó expuesta a las constantes incursiones de los bárbaros y no estando protegida, cayó en un período oscuro y de inexorable decadencia, viéndose incluso totalmente despoblada tras una violenta epidemia de peste; convertido en un lugar áspero y deshabitado, fue refugio de piratas de diversa procedencia, que la utilizaban como base estratégica en el Mediterráneo.

Solo tres siglos más tarde, en torno al 1700, los nativos de la cercana isla de Ibiza retomaron el repoblamiento de Formentera. Fue un proceso difícil y lento, dado que las condiciones de vida eran muy duras.

En el noroeste de la isla, en Punta de la Gavina, se encuentra la Torre de la Gavina, construida en el 1763 con fines defensivos, de hecho pertenece a un conjunto de torres de defensa construidas estratégicamente a lo largo de la costa durante los siglos XVI y XVIII. Gracias a éstas los habitantes de la isla podían controlar la costa y denunciar la presencia de naves enemigas mediante señales de humo durante el día o de fuego durante la noche.

Posteriormente algunas torres, como la situada en Cap de Barbaria, tendrían la artillería para una primera defensa del territorio. La construcción de forma troncocónica tiene dos niveles más la plataforma superior. En los últimos años ha sido restaurada integralmente conservando los elementos originales y utilizando la técnica y los materiales tradicionales que fueron usados en la época para construirla. Desde la torre se puede disfrutar del magnífico panorama de la isla de Es Vedrá y de Ibiza.

“Un viaje se vive tres veces:

al soñarlo,

al vivirlo y

al recordarlo. “

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